dimarts, 24 de febrer de 2015

Trimalción

La gestión de la economía doméstica está ligada no solo al afán de autosuficiencia o a la necesidad de optimizar los recursos disponibles, sino a unos valores y usos sociales que se consideran asociados. Solo un mediano o gran propietario podía aspirar a generar suficientes recursos como para tener trabajadores (libres o asalariados) a su cargo, producir para el consumo propio y disponer de tiempo libre para servir (y prepararse para estar listo para actuar eficientemente) como militar y político (hay que considerar también aquí la necesidad de educación, especialmente en el arte de la oratoria). La propiedad agrícola era un valor económicamente estable y garantizaba cierta seguridad, especialmente si se comparaba con la imprevisibilidad del comercio, el préstamo o la navegación. Inversamente, el noble o aristócrata (o el senador en Roma) debía dedicarse al ocio y al servicio, de manera que debía explotar indirectamente sus tierras y no dedicarse a tareas impropias como el artesanado, el comercio y la navegación.

Trimalción es un personaje de la novela romana El Satiricón, atribuida a Petronio y que se suele datar en el siglo I d. C. Se trata de un liberto (es decir un esclavo liberado), que se ha hecho rico y que, en un lujoso y copioso banquete, alardea de sus riquezas. Siguiendo la lógica de ennoblecerse de cierto modo, Trimalción invierte sus ganancias comerciales en tierras y afirma que posee una gran cantidad que le provee de todo lo que necesita. Ha convertido ganancias cuestionables y un modo de vida más arriesgado en una riqueza segura, estable y que le permite vivir con autosuficiencia, como lo haría un aristócrata.

dijous, 19 de febrer de 2015

Ciudad/ciudadanía

Como ya se apuntó en clase, asociamos (incluso equiparamos) ciudad a sistema político, a manera de gobernarse, organizarse y tomar decisiones los grupos humanos o sociedades. El equívoco proviene o puede tener que ver en parte de nuestro uso del término ciudadanía. Curiosamente, la ciudadanía para nosotros da derechos y obligaciones y es lo que determina la capacidad plena para poder tomar parte plena y activa en la vida social y política. Para los griegos no era muy diferente, aunque con una distinción significativa: la ciudadanía, el servicio a la comunidad, la participación en la toma de decisiones, incluso la muerte en la guerra en la defensa de lo común, no eran obligaciones, sino privilegios, incluso (o sobre todo) cuando implicaba un esfuerzo económico, físico o un riesgo para la propia vida.

La ciudadanía o la polis pudieron existir sin una ciudad como tal o, al menos, sin que se pueda detectar un núcleo urbano claramente definido que merezca ser llamado ciudad. Es el caso, por ejemplo, de Esparta, la poderosa polis de época clásica, que no tenía un núcleo urbano como tal y que solo en época tardía se dotó de una muralla, elemento clásico de toda ciudad (y polis), no solo por su utilidad defensiva (si, como decía Teognis, los ciudadanos formados como ejército son la muralla de la ciudad, Esparta no la necesitaba) sino porque delimitaba la zona urbana y la separaba de la rural.

La economía palacial, la economía que no lo es y la casa del dios

Como vimos, la que pudiera ser la primera ciudad, Uruk, en realidad era una estructura compleja o protoestado, centrada en el templo y que acaba convirtiéndose en lo que denominamos Estado. La ciudad es en realidad, al menos inicialmente, un templo y todas aquellas personas y estructuras fisicas que se le agrupan para formar lo que sería la ciudad como tal. El templo será el primer núcleo de poder porque es sobre todo una estructura que acumula, procesa, intercambia y redistribuye cantidades importantes de excedente, aquel sobrante, en fuerza de trabajo y productos, que proviene de las aldeas que explotan el territorio mediante la agricultura y la ganadería.

A los mecanismos y prácticas de acumulación y gestión del excedente a partir de la organización que proporciona el templo, así como al sistema en sí, se le denomina comúnmente "economía palacial". La expresión es poco afortunada, pero de uso común. En primer lugar, porque solo puede ser economía si la entendemos con su sentido original de gestión del oikos, de la economía doméstica, en ningún modo con la acepción de economía como ahora la interpretamos. Tampoco sería descabellado porque, en cierto modo y por bastante tiempo, el templo era entendido, y probablemente gestionado, como si fuera una casa, como "la casa del dios". En segundo lugar, se dice y escribe palacial, aunque en la primera época, por ejemplo en los inicios de Uruk, no existe ningún palacio. En efecto, el palacio aparecerá más tarde, cuando surjan gobernantes de base civil y no estrictamente religiosa, es decir reyes o similares, no sacerdotes que es lo que se documenta originalmente en Sumeria.

Serán "economías palaciales" varias estructuras estatales en Mesopotamia y, ya desplazándonos hacia el Egeo y el entorno cultural griego, también los serán la civilización minoica (Creta) y micénica (la primera civilización de lengua griega que se ha documentado). Sin embargo, los textos puramente literarios que se refieren de alguna manera a esa época, básicamente los poemas homéricos, no describen ese tipo de estructuras, ni siquiera aluden a la escritura, un instrumento clave e imprescindible para la economía palacial que se inicia en el templo de Uruk. Sí se intuye el oikos y su funcionamiento en Homero, especialmente en la Odisea, como veremos.

Oikos/economía

El oikos es la casa, el hogar y la familia entendida en sentido amplio (incluyendo esclavos, sirvientes, también en ocasiones ascendientes como abuelos o tíos), las propiedades familiares en tierras, animales, etc. La casa es también un almacén y centro de elaboración de productos.

La oikonomía trata cómo gestionar eficazmente el oikos, el patrimonio familiar. El ideal parece ser siempre, ya desde Hesíodo en el siglo VIII a. C., la autosuficiencia: producir todo aquello que se necesita o acercarse lo más posible a ese objetivo. En consecuencia, se acude al mercado solo para obtener aquello que no puede producir uno mismo, no para comercializar lo sobrante o enriquicerse.

El ideal del oikos solo era realizable cuando la familia tenía a su disposición no solo una cantidad importante de tierras, animales, talleres y trabajadores, sino que era imprescindible tener diferentes tipos de tierras y otros recursos para satisfacer una variedad de neccesidades. En consecuencia, la gestión del patrimonio familiar tal y como lo proponían los modelos e ideales "económicos" era posible únicamente para los aristócratas, las grandes familias nobles con un gran patrimonio que en realidad explotaban sus tierras mediante trabajadores que no eran ellos. 

Urbs/urbanismo

Urbs en latín, urbe en castellano, los utilizamos como sinónimo de ciudad. De ahí, además, deriva urbano, lo propio de la ciudad, especialmente como opuesto a rural (el campo no "urbanizado"). Urbanización, urbanismo, derivan evidentemente de urbs. No obstante, originalmente urbs designaba "la ciudad", pero esta era Roma, como todavía proclama el Papa -"Urbi et orbe", o "a la ciudad" (que es Roma) "y el mundo".

Inevitablemente, tendemos a pensar que el urbanismo, cierta organización o planificación del espacio, es algo propio de la ciudad. No obstante, ciertos núcleos de vivienda previos a la aparición del Estado denotan cierto grado de urbanismo y, sin embargo, no pueden ser considerados propiamente ciudades. Uno de los casos más obvios es Çatal Huyük. Por otro lado, hasta cierto punto algunos fenómenos de colonización o fundaciones nuevas, especialmente las romanas, tienden a extender la trama urbana por el entorno rural en la forma de lotes de tierra.

Si consideramos la cuestión política de la urbs, es decir de Roma, los romanos oficialmente hablaban del Senado y Pueblo de Roma (SPQR) como gestores de la "Cosa Pública" o República (Res Publica), en un sentido  de la comunidad de los ciudadanos similar a la de la polis griega, pero con un sentido de lo abstracto superior. 

Clase 18 de febrero

Como algunos saben, el miércoles llegué, pero el atasco llegando a San Juan no me permitió hacerlo antes del tiempo de margen establecido y, en consecuencia, ni pasé por la clase. Para compensar parcialmente lo perdido y avanzar o complementar el trabajo de la próxima clase, paso a añadir unas cuantas entradas.

dimarts, 3 de febrer de 2015

Clase 4 de febrero de 2015

Ostia, Portus y el aprovisionamiento de Roma

Tersites, o la sociedad homérica como sociedad aristocrática (asambleas humanas y divinas)

Ciudad ideal, guerra y paz o el surgimiento de la polis en la Ilíada (el escudo de Aquiles)

Introducción a la conexión entre oikos y polis (según los poemas homéricos):

1. La casa sin amo, la ciudad sin rey: la ausencia de Odiseo y el papel de Penélope
2. Los problemas de ser aceptado: adultez y educación en Telémaco
3. Heroísmo, fama y la obligación hacia la polis: Aquiles vs. Héctor